miércoles, 23 de mayo de 2018

Celos enjaulados

Tengo celos... tengo celos cuando sé que sonríes por otro motivo que no sea yo; y es porque tú eres el único motivo que me hace sonreír a mí. Tengo celos cuando prestas atención a otra cosa que no sea nuestra conversación; y es porque cuando conversamos parece que estoy descubriendo un nuevo mundo. Tengo celos cuando le prestas igual atención a otra persona que a mi; y es porque yo la atención que te presto a ti no se la presto a nadie más. 

Y se que no puedo ni debo mostrar estos celos que tengo, se de sobra que tengo que reprimirlos y meterlos para dentro pese a que estén ansiosos por salir a la luz, pese a que mi cuerpo no está preparado para reprimir todos esos celos, y el soltarlos me haría bien. Se que si los expreso será motivo de críticas y prejuicios.

Pero tengo celos del aire que te roza,  porque yo quiero acariciar las mejillas todo el tiempo que me sea posible, hasta el fin de mis días. Tengo celos de aquellas personas que te pueden ver todos los días, incluyendo los fin de semanas, y es porque yo no tengo esa posibilidad. Tengo celos de quien te puede decir de quedar en un momento, y es porque yo tengo que planearlo con antelación porque no podemos vernos de forma inesperada.

Se que no puedo expresar ninguno de estos celos porque es motivo de que me miren raro, de que me denominen ''raro'' y de que me miren como un bicho raro, en el cual me llenan de crueles adjetivos. Sin embargo, ¿acaso nadie tiene celos en un momento determinado de su vida? Yo creo que los celos es algo natural del ser humano, y surgen cuando apuestas por una persona a la cual le haces feliz, pero le pides entre silencios que apueste también por ti. Y es que los celos, siempre y cuando respeten a la otra persona, son algo natural, es una manifestación de lo que sentimos.

Y sin embargo...tengo celos...



Desde la distancia.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Sin saber cómo ni por qué

Sin saber cómo ni por qué, la vida o la casualidad te puso en mi camino. Sin saber cómo ni por qué, las casualidades de la vida hizo que entablara una conversación contigo. Sin saber cómo ni por qué, entramos en la misma carrera. Sin saber cómo ni por qué, entablamos una amistad con total confianza de un momento a otro. Sin saber cómo ni por qué entraste en mi vida con el ánimo de salvarme de la oscuridad en la que estaba. Sin saber cómo ni por qué me enamoré de ti, cuando era lo que más intentaba evitar.

Y es que sin saber cómo ni por qué, tú has cambiado mi vida al completo, sin saber absolutamente el cómo ni el por qué, entraste y te apropiaste de mi corazón sin previo aviso, te has adueñado de mi corazón, de mi alma, de mi ser; y no puse resistencia alguna. Sin saber cómo ni por qué, me siento a gusto a tu lado, me siento como nunca me había hecho sentir  nadie. Me entregué a ti y te empecé a dar, a querer, me comencé a entregar a ti por completo.

Es que sin saber cómo ni por qué tú me haces bien, me haces tener una ilusión permanente que parece casi inagotable. Cuando tú me abrazas me transmites calma. Y no se cómo ni por qué, tú me haces fuerte y a la vez vulnerable.

Porque, sin saber cómo ni por qué, me haces  que tenga la habilidad de imaginarme una vida junto a ti, sin saber cómo ni por qué me haces ser dependiente de ti, de tu piel, de tus labios; me haces ser dependiente de tu voz, de tus caricias, de tus risas tímidas. Sin saber cómo ni por qué, has hecho que elaboré un vinculo contigo que no es fácil de romper, creamos un lazo muy resistente, que pese a saber que podrá resistir tengo miedo de forzar.

Sin saber cómo ni por qué...



46 (malditos) Kilómetros.