Y es que sin saber cómo ni por qué, tú has cambiado mi vida al completo, sin saber absolutamente el cómo ni el por qué, entraste y te apropiaste de mi corazón sin previo aviso, te has adueñado de mi corazón, de mi alma, de mi ser; y no puse resistencia alguna. Sin saber cómo ni por qué, me siento a gusto a tu lado, me siento como nunca me había hecho sentir nadie. Me entregué a ti y te empecé a dar, a querer, me comencé a entregar a ti por completo.
Es que sin saber cómo ni por qué tú me haces bien, me haces tener una ilusión permanente que parece casi inagotable. Cuando tú me abrazas me transmites calma. Y no se cómo ni por qué, tú me haces fuerte y a la vez vulnerable.
Porque, sin saber cómo ni por qué, me haces que tenga la habilidad de imaginarme una vida junto a ti, sin saber cómo ni por qué me haces ser dependiente de ti, de tu piel, de tus labios; me haces ser dependiente de tu voz, de tus caricias, de tus risas tímidas. Sin saber cómo ni por qué, has hecho que elaboré un vinculo contigo que no es fácil de romper, creamos un lazo muy resistente, que pese a saber que podrá resistir tengo miedo de forzar.
Sin saber cómo ni por qué...
46 (malditos) Kilómetros.

No hay comentarios:
Publicar un comentario